Origen de la balanza
En los orígenes de la civilización el método habitual de comercio era el intercambio.
Quién inventó la balanza
Los inventores de la balanza fueron los antiguos egipcios,
que ya dejaron grabados que representaban balanzas en templos de hace más de
tres mil años. En un pueblo productor de grano como el egipcio, la necesidad de
este instrumento era evidente. Las primeras balanzas de la historia no nos
parecerían muy extrañas: una barra horizontal que colgaba de una cuerda y de
los extremos de la que colgaban, relacionados con más cuerdas, un par de
platos. Se denomina balanza de cruz o balanza de platillos.
Aquello no permitía cuantificar el peso, pero iba perfecto para comparar dos pesos. En todo caso, si en uno de los lados se ponía un peso preestablecido, sí se podían empezar a hacer una especie de cuantificaciones. Aquellas balanzas primitivas se fueron mejorando con el tiempo, con sistemas para asegurarse de que el aparato estaba nivelado y, sobre todo, con una aguja puesta en medio que indicaba hacia qué lado se inclinaba el peso. Este mismo tipo de balanza fue empleado por los antiguos griegos, que además, la hicieron el símbolo de la justicia.
Evolución de la balanza
Los romanos también experimentaron con balanzas e inventaron
una de las de más éxito: la balanza romana. También consta de una barra
horizontal, pero no cuelga de manera simétrica, la romana tiene un brazo mucho
más largo que el otro. En el brazo corto se pone lo que se quiere pesar, ya lo
largo se pone un pequeño peso que se puede desplazar.
Aprovechando el principio de la palanca, según la distancia
a la que esté del eje, la fuerza que hace ese peso crece mucho y nos permite
medir pesos grandes utilizando una pieza relativamente pequeña. En la barra
horizontal hay una serie de marcas que nos permiten saber con bastante
precisión cuando pesa lo que estamos midiendo.
La balanza de platillo y la balanza romana han perdurado
hasta la actualidad, pero no son ni mucho menos los únicos. Se han inventado
muchos tipos de balanzas a lo largo de la Historia: de resorte, de pesa
deslizante, de roberval, la granataria.
Con la aparición de la electrónica se han sofisticado en
todos los sentidos. Ahora podemos medir el peso de aparatos de gran tonelaje o
de partículas casi microscópicas y podemos determinar el peso con una precisión
de muchos decimales.
Aunque, puestos a pesar cosas grandes, el más famoso fue
Henry Cavendish, que se las ingenio para medir el peso o, mejor dicho, la masa
de la misma Tierra. Utilizando una balanza de torsión obtuvo una masa de 6.600
trillones de toneladas, que es una muy buena aproximación a la masa que
actualmente se ha determinado. El sistema fue algo indirecto, pero funcionó.
Y la balanza, además de ser un instrumento para ayudar en el
comercio y para cuantificar con exactitud el peso de las cosas, también se ha
convertido en los últimos tiempos una especie de ritual macabro: el de pesarse
cada mañana en una báscula.

Comentarios
Publicar un comentario